Una pregunta que nos hacen seguido

Sobador, huesero o quiropráctico: en qué se diferencian

Son dos cosas distintas que hacen trabajos distintos. Esta página explica cuál es cuál, y qué cambia cuando el dolor viene de un choque. No viene a pedirle que deje de ir con nadie.

Si usted creció yendo con un sobador

Alguien en la familia conocía a uno. Su mamá o su abuela lo llevaba cuando le dolía la espalda, o cuando se cayó de niño y quedó cojeando.

Usted iba, le sobaban, y salía caminando mejor. Costaba poco o no costaba nada. Lo atendía una persona que le hablaba en su idioma y que no le pedía papeles.

Nada de eso estuvo mal, y esta página no viene a decirle lo contrario. Viene a explicarle una cosa distinta: qué es lo que hace un quiropráctico con licencia, y por qué después de un choque de carro esa diferencia importa.

Qué hace cada uno

La diferencia no es que uno sea bueno y el otro malo. Es que son dos actividades distintas, y una persona puede necesitar cualquiera de las dos en momentos distintos.

El sobador y el huesero

Sobar es trabajar el cuerpo con las manos. El sobador trabaja el músculo y el tejido blando; el huesero trabaja huesos y coyunturas. Son tradiciones largas en México y en Centroamérica, que se aprenden dentro de la familia y dentro de la comunidad. Muchas veces es la persona más cercana, la más accesible, y la única del barrio que le pone las manos encima y le habla en su idioma. Mucha gente va y sale sintiéndose mejor.

El quiropráctico con licencia

En California, un quiropráctico tiene licencia del Board of Chiropractic Examiners del estado. El Dr. Ben Glass tiene la licencia número 32669 y se graduó de Life Chiropractic College West en 2013; es un programa doctoral de cuatro años. En esta oficina, la primera visita es un examen antes de cualquier tratamiento: historia, examen físico, y estudios de imagen cuando están indicados. De ahí sale un expediente clínico escrito.

Después de un choque, qué cambia

Un choque no se parece a una espalda cansada del trabajo. El cuerpo recibe una fuerza de golpe, y hay cosas que no se sienten los primeros días. Es común empezar a sentir el cuello o la espalda dos, tres o cinco días después, cuando ya se bajó la adrenalina.

Por eso aquí el examen va primero. No para hacerlo más complicado, sino para saber qué hay antes de que nadie trabaje sobre esa zona.

Y hay una segunda razón, que tiene que ver con el tiempo. Si nadie escribe cómo estaba su cuerpo en los días siguientes al choque, esa información se pierde. Meses después ya nadie se acuerda con exactitud de qué le dolía, cuánto podía voltear la cabeza, ni qué dejó de hacer en la casa o en el trabajo.

Se mide. No se describe de memoria.

Números, no impresiones

En la primera visita, en cada reevaluación y al momento del alta, usted contesta las mismas escalas. Son cuestionarios validados que se usan en clínicas de todo el mundo:

Como son las mismas escalas cada vez, el cambio se ve en números y no en una opinión.

El inventario de lo que usted hace

Además se anota algo que casi nunca se escribe: qué cosas sigue haciendo pero con dolor, y qué cosas dejó de hacer desde el choque. Cargar a su hijo. Levantar cajas en el trabajo. Manejar más de veinte minutos. Dormir de un lado. Eso también se mide y se vuelve a revisar.

La carta a su doctor

Dentro de las primeras 48 horas se le manda una carta al médico de cabecera de usted, avisándole que empezó tratamiento aquí y por qué. En cada reevaluación se le manda otra carta con cómo va.

Esto se hace para que su atención quede conectada en lugar de quedar regada en pedazos: su doctor sabe lo que le está pasando a usted, y usted no tiene que ser el mensajero entre una oficina y otra.

Y en todo el proceso lo atiende el mismo doctor, desde el primer examen hasta el alta. No va a llegar un día y encontrarse con alguien distinto que no sabe su historia.

No tiene que elegir

Venir aquí no significa que tenga que dejar de ver a su sobador. No se lo vamos a pedir, y no le vamos a preguntar de manera acusadora si va con uno.

Lo único que le pedimos, después de un choque, es que el examen vaya primero. Lo que haga después de eso es decisión suya, y sigue siendo suya.

Si usted sale de esta página entendiendo que son dos cosas distintas, la página ya hizo su trabajo, aunque nunca nos llame.

Si le duele algo desde el choque

La primera visita es un examen. El Dr. Glass lo atiende en español, directamente, no por medio de un intérprete. La oficina está en la esquina de la 8 y Broadway, en el centro de Oakland, en la misma dirección desde 2013.

Se acepta seguro de auto, MedPay, PIP y liens.

📞 (510) 606-0007
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